¿Qué es la autoexpresión y por qué es tan importante?

¿Expresar quién eres es algo natural para ti? ¿Confía en conectarse y comunicarse con los demás, o se siente un poco incómodo, mudo y quizás preocupado por lo que los demás puedan estar pensando de usted?

Sabemos que la autoexpresión es mucho más que la forma en que comunicamos lo que pensamos y sentimos, pero no poder expresarnos por completo puede tener un impacto negativo en nuestra salud mental y bienestar. La investigación sugiere que la correlación entre la soledad y el bienestar depende en gran medida de la medida en que podamos expresarnos auténticamente (Borawski 2019). Entonces, cuando tenemos la libertad y la confianza para decir lo que realmente creemos y sentimos, y cuando nuestras acciones se alinean con nuestras propias creencias y valores, es más probable que experimentemos una buena salud mental, conexión y bienestar.

Este artículo profundiza en lo que es la autoexpresión, por qué es tan importante y por qué a veces puede parecer tan difícil de lograr. También compartiré algunos consejos útiles para adoptar una autoexpresión auténtica.

¿Qué es la autoexpresión y por qué es tan importante para nuestra salud mental?

Lo que decimos o no decimos, cómo nos vestimos, cómo nos peinamos, cómo nos comportamos, qué elegimos hacer con nuestro tiempo, con quién elegimos pasar el rato y cómo comunicamos nuestros pensamientos, emociones y actitudes. , son parte de nuestra autoexpresión única. La forma en que elegimos expresarnos le dice a otros información sobre nuestros intereses y nuestro carácter. Al mismo tiempo, la autoexpresión de otras personas nos brinda información vital sobre ellas. Pero, ¿por qué es tan importante la necesidad de autoexpresión?

En la evolución, los humanos tienen una necesidad inherente de pertenecer. El sentido de pertenencia surge de la necesidad de sobrevivir (más de 2016) y la supervivencia depende en gran medida de la capacidad de acceder a alimentos, refugio y protección, que se logra a través de la pertenencia a un grupo y la capacidad de cooperar entre sí (Tomosello et al. 2012).

Tome la unidad familiar, por ejemplo. Si un bebé tiene suerte, nace en un entorno que ofrece protección y refugio y puede comunicar sus necesidades a través de diferentes llantos con la esperanza de que el cuidador coopere y aprenda a satisfacer esas necesidades. El bebé depende completamente del cuidador para sobrevivir. A medida que el infante crece, aprende a identificarse social y culturalmente con el grupo familiar. Con poca autonomía, se esperará que cumplan con las normas sociales y participen en rituales como comportamientos positivos, respeto a la autoridad y festivales y celebraciones culturales, para fortalecer la identidad del grupo familiar. Es probable que la autoexpresión de los niños pequeños se vea influida, en primer lugar, por la forma en que la familia identifica su posición social y cultural y, en segundo lugar, por su necesidad psicológica y física de pertenecer al grupo familiar oa quien sea que los cuide.

Entonces, si, por ejemplo, cumplir con las reglas sociales de la familia significa que se espera que un niño sea visto y no escuchado, es probable que la capacidad del niño para expresar sus pensamientos y sentimientos a través de la comunicación verbal se vea comprometida. En un sistema familiar lleno de reglas, autoridad y altos estándares de indulgencia, un niño puede renunciar a su propia identidad en un intento desesperado por encajar. Esto puede llevar a que el niño ni siquiera se forme sus propias opiniones y sea muy agradable con los demás. Este tipo de adaptación o condicionamiento puede hacer que el niño se desconecte de su verdadera o auténtica autoexpresión. En cambio, la autoexpresión puede implicar estar callado, indeciso, con falta de confianza e inseguro de sí mismo o del mundo que lo rodea.

La autoexpresión condicionada también puede aparecer como controladora, agresiva, rebelde o incluso como el “payaso de la clase” para hacer reír a la gente, como una forma de encajar y lidiar con la tensión psicológica de que se le niegue su auténtica autoexpresión. No digo que los niños no necesiten orientación, límites o autorregulación emocional, pero validar su autoexpresión para que se sientan escuchados y comprendidos, y ofrecer explicaciones sobre cómo el comportamiento puede ser un costo para ellos mismos y para los demás, proporciona información vital para ayudarlos a tomar decisiones mejor informadas en el futuro.

La pertenencia al grupo y la necesidad de pertenecer también se extienden fuera de la unidad familiar. Podemos ver esto en el desarrollo infantil, donde los niños de tan solo dos años están preparados de forma innata para la categorización social. A los dos años, pueden reconocer similitudes en las preferencias entre ellos y los demás. Entre los cuatro y seis años, la selección de amigos se basa en criterios como intereses de juego similares como dinosaurios, juego constructivo, libros y juegos (Rekalidou y Petrogiannis, 2012).

Estamos programados desde el nacimiento para expresarnos con el fin de satisfacer nuestras necesidades sociales y de supervivencia. La autoexpresión ofrece una forma de decidir con quién queremos conectarnos y pertenecer. Pero, aquí está el problema… A menudo podemos perder de vista y desconectarnos de nuestras propias creencias, actitudes y valores auténticos, especialmente si no hemos sido alentados particularmente en la sociedad occidental a expresar nuestra propia singularidad mientras crecíamos.

Cuando no somos capaces de expresarnos auténticamente, podemos sentirnos bastante perdidos, temerosos o incluso frustrados con la forma en que nos expresamos o no. Es bastante común luchar con pensamientos tales como: cómo ‘deberíamos’ comportarnos, a qué estereotipos ‘deberíamos’ ajustarnos, con quién ‘deberíamos’ pasar nuestro tiempo, qué género ‘deberíamos’ ser y el tipo de persona ‘deberíamos’ sentirnos atraídos, por nombrar algunos ejemplos. Dar la espalda a la identidad social y cultural de la familia, para muchos, puede significar ser condenados al ostracismo y vivir aislados fuera de la unidad familiar. Por lo tanto, reclamar nuestra auténtica autoexpresión puede parecer imposible y contribuir a sentimientos de depresión, ansiedad e ideación suicida.

Autoexpresión y bienestar

La autoexpresión auténtica, más que la autoexpresión adaptada y condicionada, es de vital importancia para nuestro bienestar psicológico. Cuando las personas se sienten seguras con una expresión auténtica, esto puede conducir a conexiones sanas, comunicación y establecimiento de límites respetuosos dentro de las relaciones. Sin ella, tendemos a decir “sí” cuando queremos decir “no”, tememos decir lo que pensamos, adoptamos comportamientos agradables a las personas, nos retiramos cuando las cosas se ponen difíciles y nos resulta difícil tomar decisiones. O, por otro lado, nuestra autoexpresión puede volverse tan independiente como un rechazo al condicionamiento infantil, que la independencia también se convierte en una estrategia para la desconexión (Cooper y Knox).

En el asesoramiento sobre la teoría de la personalidad, entendemos que cuando un cliente está desconectado de sí mismo, niega la conciencia de su propia experiencia, lo que hace que sea extremadamente difícil dar sentido al mundo y a los demás (Rogers 1957). Por lo tanto, esta desconexión puede ser un gran contribuyente a la mala salud mental y el bienestar.

¿Por qué la autoexpresión auténtica puede ser difícil?

Como hemos visto, un sentido de pertenencia implica una necesidad de aceptación y validación. Desarrollar una autoexpresión auténtica como un niño puede ser particularmente difícil si hemos experimentado alguno de los siguientes dentro de la familia:

  • Sobreprotección
  • Descuido emocional
  • Abuso
  • Adiccion
  • Altos niveles de autoridad y control.
  • Violencia doméstica
  • Problemas de salud mental
  • Altos niveles de ansiedad

Sabemos que para que crezca nuestra autoexpresión, para poder construir conexiones y relaciones positivas, necesitamos un entorno en el que se pueda validar nuestro auténtico ser y autoexpresión.

¿Cómo validamos la autoexpresión?

  • Fomentar la toma de decisiones y canalizar positivamente la autoexpresión en nuestros hijos, incluso cuando no encaje con la historia.
  • Reemplace el juicio, la crítica o la vergüenza sobre la forma en que alguien elige expresarse con apertura para escuchar y comprender de dónde viene, qué necesita y cómo quiere identificarse.
  • Fomentar la autoexpresión como una forma de comunicación cuando no todo está bien en el mundo de los jóvenes, en lugar de juzgarlos duramente como ‘vagos’, ‘egoístas’, ‘insolentes’, ‘desagradecidos’, ‘inútiles’, ‘problemáticos’ o peor.

Todo esto puede contribuir en gran medida a desarrollar la resiliencia que un joven necesita para afrontar los desafíos y las conexiones de la vida y ser capaz de elegir grupos de pares y relaciones saludables en cada posición de la etapa de la vida.

Cuando nos identificamos con alguien que no juzga y no tiene autoridad, es probable que, con esta validación, nuestra expresión auténtica pueda crecer. Al ofrecer este tipo de entorno en la terapia, los clientes pueden comenzar a comprender cómo se relacionan consigo mismos y con los demás, qué dinámicas están ocurriendo que les impiden expresarse por completo y explorar formas de avanzar con una auténtica autoexpresión.

Cómo desarrollar una auténtica autoexpresión

Esta es una gran oportunidad para volver a la mesa de dibujo y redescubrir sus creencias, valores morales y lo que representa. Esto ayuda a obtener una visión y una perspectiva más claras de quién es usted, en lugar de las ideas de otras personas sobre quién es usted.

1. Haz una lista:

  • ¿Qué te gusta y qué no te gusta?
  • ¿Cuáles son sus puntos de vista sobre el mundo, sus puntos de vista políticos y sus preocupaciones?
  • ¿Cómo es para ti una relación sana?
  • ¿Qué significa el respeto para ti y dónde trazas la línea con lo que no está bien contigo cuando te relacionas con los demás?
  • ¿Cuáles son sus no negociables en una amistad o sociedad y dónde podría comprometerse?

A menudo, puede ser útil pensar en la ‘pregunta del milagro’. Entonces, si agitaras una varita mágica y todos tus problemas se resolvieran, ¿cómo serías tú y tu vida, qué sería diferente y qué podría permanecer igual? De nuevo, esto ayuda a separar sus creencias y valores de los demás. Una vez que pueda separarlos, puede comenzar a concentrarse en cómo su comportamiento puede comenzar a alinearse con ellos.

2. Escucha tu propio idioma

Cada vez que se dice a sí mismo que “debería”, “debería” o “debería” hacer algo, es probable que esto provenga de una creencia o actitud inherente de otra persona. Por ejemplo, “Nunca debo enojarme” o “Debería ir y disculparme” pueden provenir de un sistema familiar que exigía que era débil para llorar o que se le daría algo por lo que llorar si no dejaba de hacerlo. Es posible que hayas tenido que disculparte cuando eras niño, incluso si sentías que no habías hecho nada malo o si aprendiste que era más fácil no sacudir el barco. Esta forma de pensar se convierte en una distorsión cognitiva cuando te pones presiones y demandas irrazonables y puede llevar a sentimientos de depresión, ansiedad y autoexpresión no auténtica.

En cambio, haz una pausa y piensa en la necesidad de disculparte. Por ejemplo, ¿por qué te estás disculpando? ¿Es algo que ‘quieres’ hacer porque se alinea con tus valores, en lugar de condicionamientos pasados ​​o las demandas de la identidad familiar?

3. Sintoniza tus sentidos

Comience a sintonizar con su sensación sentida cuando esté hablando y saliendo con otros. Fíjese si siente alguna tensión o incomodidad que resulte en que se cuestione a sí mismo y cómo se está expresando. ¿Se basa esto en el deseo de encajar? ¿Por qué es tan importante encajar con esta persona? ¿Te preocupa lo que puedan estar pensando de ti y por qué? ¿Tiene miedo de sus respuestas a usted? Puede ser muy útil escribir un diario sobre esto y explorar por qué siente que necesita ajustar y comprometer su yo auténtico para encajar. Recuerde que es probable que la expresión propia auténtica conduzca a un bienestar positivo, mientras que la expresión propia no auténtica puede conducir a sentimientos de soledad.

Comprender su propia identidad y su auténtica autoexpresión puede ser un gran viaje hacia una sensación de libertad y conexión. Comprender sus propias creencias y valores, decir no y establecer límites que se alineen con sus creencias, valores y necesidades son claves para una vida auténtica y la autoexpresión. Tal vez valga la pena pensar en esto si está buscando relaciones positivas y más saludables consigo mismo y con los demás.

Consejería para la autoexpresión

Si tiene dificultades para expresarse de manera más auténtica, el asesoramiento puede ser una herramienta realmente útil. Un consejero o terapeuta escuchará sus pensamientos y sentimientos y lo ayudará a comprender su verdadero yo en un espacio seguro y sin prejuicios. Si desea conectarse con un consejero, puede contactarme a través de mi perfil a continuación.

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