Por otro lado: cómo nuestras luchas podrían estar tratando de ayudarnos

Ansiedad, depresión, procrastinación, perfeccionismo… ¿alguna vez te has preguntado por qué la vida tiene que incluir tantos desafíos? ¿Por qué nuestras vidas y personalidades tienen que ser tan complejas que con frecuencia no entendemos a los demás y, alarmantemente, no siempre nos entendemos a nosotros mismos?

Puede hacerse estas preguntas y, a veces, sentir una sensación de desesperación por la lucha cuesta arriba de todo. Pero, ¿estamos mirando estos desafíos a través de la lente correcta? ¿Nos estamos perdiendo algo? ¿Podrían las luchas que estamos teniendo realmente estar tratando de decirnos algo? ¿Para enseñarnos algo valioso?

En primer lugar, debemos comprender qué es lo que hace que, de forma repentina o lenta, desarrollemos formas de sentir y de estar en el mundo que nos resultan difíciles de manejar.

¿Por qué sentimos que estamos luchando?

Este es un tema muy amplio, pero para ilustrar solo algunos ejemplos de por qué, considere:

Ansiedad

La ansiedad es una forma natural y esencial de autoprotección. Sin ella, caminaríamos hacia el peligro en lugar de alejarnos de él. Hay procesos primarios complejos que ocurren dentro del cerebro y el cuerpo para mantenernos a salvo. Un nivel de ansiedad es esencial para la vida y la supervivencia.

Bajo estado de ánimo

Un estado depresivo a veces puede ser un factor de protección, manteniéndonos contenidos y retraídos de situaciones que se sienten inmanejables o abrumadoras. El estado de ánimo bajo a veces puede ser parte de la pérdida o el proceso de duelo, un momento en el que reducir la velocidad y superar el dolor es parte de la curación.

La ansiedad o la depresión persistentes pueden necesitar mayor atención. Con el tiempo, cualquier utilidad puede disminuir, los síntomas pueden empeorar, la calidad de vida puede verse muy afectada y la salida se vuelve más difícil de navegar. En estos momentos, es recomendable buscar el apoyo profesional de un médico de cabecera y/o terapeuta o profesional de la salud mental.

Así que echemos un vistazo a otras caras inversas de las cosas con las que podemos tener problemas.

perfeccionismo

Toma el perfeccionismo. A veces, mi perfeccionismo me ha frenado, me ha frenado, me ha hecho perder el tiempo y me ha enfurecido por completo. Pero también me ha ayudado a concentrarme, me ha dado espacio para estar realmente presente en lo que estoy haciendo y me ha ayudado a lograr cosas de las que estoy orgulloso.

La ansiedad puede ser terriblemente debilitante e interferir con nuestras vidas de manera desafiante. La preocupación u obsesión persistente, la hipervigilancia, la dificultad para concentrarse y tomar decisiones, la evasión y los síntomas físicos se encuentran entre esos desafíos. Pero un nivel de ansiedad también puede protegernos del peligro, motivarnos a hacer las cosas bien y desarrollar una fuerza tremenda frente a la adversidad (las personas que viven con ansiedad son algunas de las personas más valientes que conozco).

Las personas altamente sensibles pueden tener dificultades para ver el mundo con detalles intensos y, a veces, abrumadores. Pueden ser hiperconscientes de la ropa en su piel, el sonido que distrae (¡exasperante!) de la respiración de alguien, el olor de un animal o la difícil situación de una persona sin hogar. La crítica puede sentirse como una daga en el corazón. Pero también pueden disfrutar de un mundo interior fabulosamente rico, ser profundamente conmovidos por la belleza, la música o la naturaleza, ayudar a los demás con su profunda empatía y tener una gran perspicacia y percepción que los hace sabios más allá de su edad.

Todos estos ejemplos pueden funcionar en un espectro y es habitual que nos deslicemos a lo largo de ese espectro en diferentes momentos. Las luchas en las relaciones, los aumentos repentinos de hormonas, las pérdidas, la mala salud o nuestras circunstancias son todos potenciales para que nos deslicemos en la escala hacia un territorio inmanejable.

Encontrar el equilibrio

Encontrar formas de mantener el equilibrio: usar nuestra conciencia, reconocer los desencadenantes, la autocompasión, la curiosidad, la aceptación, el cuidado personal (tiempo de descanso, ejercicio, naturaleza, oración) o buscar apoyo terapéutico profesional son todas formas en que podemos conectarnos y restaurarnos. el balance.

Y el equilibrio es lo que realmente buscamos, ¿no es así? No esperamos un viaje fácil todo el tiempo, solo cuando las cosas se ponen difíciles, eventualmente podemos encontrar una manera de superarlas en lugar de quedarnos atascados. La vida se trata de movimiento, podemos movernos, podemos aprender, podemos despegarnos.

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