¿Podría ser el mindfulness la clave para una buena salud mental?

La atención plena es la práctica de llevar nuestra atención al momento presente sin juzgar, y los budistas la han utilizado durante varios miles de años. Por lo tanto, de ninguna manera es un invento nuevo, pero, en los últimos años, la atención plena se ha vuelto cada vez más popular en los medios occidentales.

La mayoría de las personas asocian la atención plena con la relajación; una forma de liberar el estrés y escapar por un momento de la presión de nuestra vida moderna. Y sí, la atención plena puede ayudar con eso. Pero no lo es sólo una herramienta de relajación y, de hecho, es mucho menos una herramienta que una habilidad que puede ayudarnos a mejorar profundamente nuestra salud mental. Déjame explicarte por qué.

Notando cómo nos sentimos

Si estamos verdaderamente presentes, podemos notar cómo nos sentimos física y mentalmente. Eso puede sonar simple, pero aquí es donde a menudo nos equivocamos. Sin ser conscientes, no nos damos cuenta de que estamos sobrecargados, estresados, enojados o tristes, por lo que continuamos usando formas inútiles de sobrellevar la situación (por ejemplo, comer en exceso, ver la televisión en exceso, no expresar nuestras necesidades) sin reconocer nuestros sentimientos, lo que solo hace que nos sentimos peor.

Hacer una pausa y tomar conciencia de cómo nos sentimos es clave para dar pasos positivos hacia sentirnos mejor.

Dejar ir las preocupaciones

Si nuestra atención está en el momento presente, aprendemos a dejar de lado las preocupaciones sobre el futuro y los pensamientos sobre el pasado. Con demasiada frecuencia nos vemos atrapados en preocupaciones o rumiaciones y nuestros interminables ciclos de pensamiento pueden causar fácilmente ansiedad o mal humor. Al hacer una pausa a propósito y llevar nuestra atención de vuelta al aquí y ahora, estamos practicando dejar ir las cosas que no podemos controlar y que ya no nos sirven.

No juzgar

Cuando observamos el momento presente sin juzgar, es decir, sin etiquetar nuestras observaciones como buenas o malas, podemos aprender a relacionarnos con nosotros mismos de una manera más amable y compasiva. A menudo, tenemos una tendencia a ver las cosas en blanco y negro (por ejemplo, “O lo hago perfectamente o soy un fracaso”; “Si decepciono a la gente, soy una mala persona”) o nos etiquetamos a nosotros mismos como “no suficientemente bueno”. Estas etiquetas pueden alimentar fácilmente nuestras ansiedades porque pueden sentirse como si fueran ciertas.

Aprender a observar nuestro mundo interior y exterior sin emitir juicios puede ayudarnos a darnos cuenta de que las etiquetas que hemos estado usando no son precisas ni necesarias. En lugar de pensar en extremos (bueno-malo; éxito-fracaso), podemos aprender a estar bien con algo en el medio o incluso comenzar a cuestionar estas categorías rígidas.

Estos son solo algunos de los beneficios de la atención plena que noté a través de mi trabajo con mis clientes y mi propia práctica. Puede ver cómo cada uno de esos beneficios (ser más consciente de nuestros sentimientos, dejar de lado las preocupaciones y no juzgar) puede tener un efecto profundo en nuestra salud mental y puede ayudarnos a mantener nuestro bienestar a largo plazo. Si crees que el mindfulness puede serte útil, entonces la mejor manera de empezar es hacer del mindfulness parte de tu vida diaria.

Es posible que desee comenzar observando el mundo “exterior” (por ejemplo, su entorno, la naturaleza) y practicar estar presente y no juzgar con estas observaciones. Más adelante puedes pasar a observar tu mundo interior (por ejemplo, sentimientos, emociones, pensamientos), pero recuerda no apegarte a lo que notas, solo observa. Si cree que podría beneficiarse del apoyo, un profesor de atención plena o un terapeuta que use enfoques basados ​​en la atención plena pueden ayudarlo con esto.

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