La forma del TOC – Directorio de Consejería

A veces puede ser difícil saber si nuestros sentimientos de ansiedad provienen de nosotros mismos y son una preocupación real y genuina o si pertenecen a la condición de TOC. Cuando tratamos de profundizar más en esta pregunta, la respuesta puede ser esquiva.

Cuando el TOC nos provoca, experimentamos temas recurrentes e inquietantes que nos obligan a involucrarnos con ellos. Estos pueden tomar muchas formas diferentes. Por ejemplo, podemos sentirnos preocupados si experimentamos un pensamiento, imagen o sentimiento horrible cuando pasamos tiempo con un niño/joven. A veces tememos que esto signifique que nos atraen los niños o que otros nos juzguen como pedófilos. También puede parecer que es posible porque estamos experimentando pensamientos, imágenes o sentimientos horribles con los niños, que en algún momento perderemos el control y lastimaremos a un niño.

Otro ejemplo de un tema TOC es cuando tenemos pensamientos recurrentes y difíciles sobre nuestra sexualidad o género. Por supuesto, puede darse el caso de que no estemos seguros de quiénes somos y que nos cuestionemos esto por un tiempo. Esto es completamente normal. Sin embargo, cuando nuestro pensamiento sobre este tema se vuelve repetitivo y molesto, y nos sentimos obligados a buscar respuestas a las preguntas de manera continua, lo más probable es que el TOC haya comenzado a atacar esta área de nuestra vida.

Este tema a veces puede hacer que las personas se preocupen de que sus preocupaciones parezcan de naturaleza anti-LGBTQIA+ para los demás. A menudo, las personas hacen todo lo posible para aclarar que este no es el caso. Simplemente están cuestionando los sentimientos experimentados dentro de sí mismos, que parecen estar en desacuerdo con quienes realmente sienten que son.

En general, es extremadamente común que las personas que padecen TOC se preocupen excesivamente por ser juzgadas y encontradas deficientes por los demás. Otra preocupación común en esta comunidad es preguntarse si hemos ofendido a la gente. No es que seamos juzgados más que nadie. En todo caso, es probablemente mucho menos probable que ofendamos a alguien que la persona promedio, ¡debido a nuestra tendencia a preocuparnos por ofender!

Otro ejemplo de un tema del TOC es cuando las personas sienten que pueden influir en las situaciones pensando en un pensamiento determinado o participando en una acción específica. Por ejemplo, ‘si golpeo la mesa en tres lotes de cuatro, evitaré que mi familia tenga un accidente de coche’ o ‘si repito la frase ‘te quiero mucho’, nunca le pasará nada malo a mi hijo’. . Esto se llama pensamiento mágico y constituye otro tema muy común del TOC. No es posible afectar las situaciones de esta manera, pero para una persona que sufre de TOC en este momento, este sentimiento es increíblemente real.

Otros temas del TOC incluyen la contaminación, la organización y la simetría, la verificación, el daño, la moralidad, la religión, las obsesiones relacionadas con la salud, los problemas con los sonidos y las funciones corporales, pero hay muchos más.

La necesidad que sentimos de comprometernos con estos temas es casi imposible de ignorar. Buscamos la seguridad en forma de rituales, diseñados para permitirnos alejarnos de la situación desencadenante y sentirnos mejor al respecto. A veces encontramos esta seguridad, otras veces no. Si no lo hacemos, seguimos intentándolo repitiendo el pensamiento o la acción un poco más. El problema con este enfoque es que cuanto más nos involucramos con las compulsiones, más disparadores creamos para el futuro. No son los pensamientos, imágenes, sentimientos, sensaciones o impulsos en sí mismos los que son el problema, sino nuestro compromiso con ellos.

Nuestro cerebro cree en esos momentos que nos enfrentamos a un peligro real. Cuando nos obliga a encontrar la respuesta correcta oa realizar la acción correcta, cree que nos está protegiendo de este peligro. Cuando nos involucramos con una compulsión, esto le confirma a nuestro cerebro que efectivamente nos enfrentamos a una amenaza y ahora nos hemos salvado de esta situación. Esto lo impulsa a seguir buscando señales de “peligro” en nuestra vida diaria, lo que significa que seguimos sintiéndonos desencadenados. Por supuesto, no es el caso de que nos enfrentemos a un peligro continuo todos los días. Por lo tanto, es importante aprender cómo mostrarle a nuestro cerebro con el tiempo que estamos a salvo.

Podemos hacer esto participando en ejercicios de prevención de exposición y respuesta (ERP). Esto debe hacerse de forma gradual, con la ayuda de un terapeuta con experiencia en el trabajo con ERP. Se le debe dar la oportunidad de tener su propia opinión en este proceso y elegir el ritmo al que avanza. Este trabajo parecerá contrario a la intuición en el sentido de que lo alienta a moverse hacia sus situaciones temidas y permanecer en ellas por un tiempo, en lugar de evitarlas o protegerse de ellas.

Cuando permanecemos en la situación sin involucrarnos en ningún comportamiento de seguridad, y esperamos a que la ansiedad se dispare, alcance su punto máximo y luego se reduzca ligeramente de forma natural, no sucede nada malo. Descubrimos que estamos a salvo. Con el tiempo, este método de trabajo tiene el poder de mover montañas y crear una vida mucho más fácil y placentera para nosotros.

Asegúrese siempre de que su terapeuta esté calificado y registrado en una organización profesional. Para obtener información y apoyo informal, comuníquese con la organización benéfica Acción TOC.

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