El arte de la empatía – el don de la curación

Creo que el arte de la empatía es el arte de la comprensión; es el arte de estar completamente presente con el dolor de otra persona, sentarse en su tristeza y alinearse con su experiencia a medida que la experimentan.

La investigación muestra que practicar la atención plena sobre su entorno y las personas que lo rodean lo hace más probable que extienda la empatía hacia una persona, desarrollando la capacidad de ofrecer ayuda cuando alguien la necesita. La empatía es la capacidad de retener el juicio, retener soluciones y simplemente escuchar. Es la capacidad de facilitar el espacio para los problemas en lugar de apresurarse a solucionarlos, el dominio de centrarse en cuidar a otro en su momento de sufrimiento, en lugar de buscar curar.

Siento que es un malentendido común que la simpatía y la empatía van de la mano, pero creo que son dos ofertas muy diferentes. Dejame explicar.

¿Cuál es la diferencia entre empatía y simpatía?

En pocas palabras, la simpatía es expresado. Se expresa en nuestras palabras y acciones, por ejemplo, “Lamento mucho tu sufrimiento, ¿hay algo que pueda hacer?” Estás entendiendo su problema y aceptando que es un problema para ellos. Está dispuesto a ayudar a dar sentido al problema, tal vez brindando palabras de consuelo, una perspectiva diferente u ofrecimientos de ayuda práctica. Te quedas fuera del problema.

La empatía, por el contrario, es sintió. Se expresa en nuestras emociones y nuestro lenguaje corporal. Es la capacidad de experimentar el dolor de la persona con ellos y la capacidad de permitir la expresión para explorar esos sentimientos, por ejemplo, “¿Cómo experimentaste eso? Suena duro”. Es estar completamente presente, de humano a humano sentados juntos a través de su sufrimiento, dejando espacio para sus experiencias, sin juzgar, sin ofrecer otra perspectiva. Es la capacidad de entender exactamente cómo se siente esa persona en ese momento, sin prejuicios. Estás dentro de ese momento con ellos.

La empatía es, en su forma más simple, la conciencia de los sentimientos y emociones de otras personas: la capacidad de conectarse completamente con otro ser humano, sintonizarse con sus sentimientos, experimentar su experiencia junto a ellos y verlo exactamente a través de su lente.

Como terapeuta, he guardado espacio para muchos clientes a través de su sufrimiento. Para mí, este es el privilegio más profundo de compartir esa experiencia con otro y confiar en que lo haga. He aprendido a lo largo de los años de mi trabajo terapéutico que, en tiempos de sufrimiento, la gente no quiere saber cómo ‘arreglarlo’. No quieren escuchar soluciones ni sugerencias, ni palabras de consuelo como “al menos”. Lo que necesitan es que sus sentimientos sean sostenidos y escuchados.

Por supuesto, las palabras de sabiduría y las frases de consuelo tienen su lugar, sin embargo, cuando alguien está profundamente en su dolor, busque ofrecer compasión en lugar de consuelo, y muestre empatía en lugar de simpatía.

Creo que tener espacio para alguien en su momento de necesidad, ofreciendo solo compasión y empatía, es el verdadero regalo de la curación.

“La empatía es la cualidad humana más preciada.”

– Dalai Lama

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