Duelo: El último acto de amor

El dolor es amor; una renuencia a dejar ir. El duelo es el último acto de amor que damos a los que han fallecido.

Hacer frente a la pérdida de alguien o algo que amas es uno de los mayores sufrimientos de la vida. A menudo, el dolor de la pérdida puede sentirse demasiado; un intenso sentimiento de tristeza y dolor abrumador. El duelo no alcanza su punto máximo hasta meses después de la pérdida. No subestimes la conmoción y la distracción. Tómese su tiempo y paciencia mientras procesa el duelo.

Pueden surgir conmoción, ira, depresión y confusión, por nombrar solo algunos. Elizabeth Kubler-Ross creó una fórmula útil que cubre la etapas del dueloSin embargo, es importante recordar que no hay una manera correcta o incorrecta de enfrentar el duelo, contrariamente a lo que la gente pueda decir; cada persona se aflige de manera diferente.

El dolor es como el océano: enorme. Intercambiable. Viene en oleadas, fluyendo y refluyendo, a veces es tranquila, suave casi pacífica, otras veces es abrumadora, fuerte y agresiva. Estos son los momentos en que puede derribarnos, quitando el viento de nuestras velas. La enormidad de la pérdida pesaba mucho. Ese sentimiento justo en la boca del estómago; podemos sentir que nos estamos hundiendo en él.

Otros días, es casi manejable; la vida continua; quedamos atrapados; nuestro dolor casi fugaz. Una suave ola sale a la superficie cuando nos golpea un recuerdo o un recuerdo de nuestro ser querido. Poco a poco aprendemos a flotar en el agua, trabajando para mantener nuestra cabeza fuera del agua. Inercia. Pero pasamos. El día pasa. Al igual que las olas en el océano, nuestro dolor fluctúa.

¿Podemos realmente aprender a vivir bien en nuestro duelo y superar el dolor de nuestra pérdida? Siento que nunca nos alejaremos de los que amamos, ni mucha gente lo desearía, sin embargo, podemos seguir adelante. Podemos aprender a vivir con nuestra pérdida y, eventualmente, el dolor se alivia. Nos adaptamos. Nos movemos alrededor de nuestro duelo y eventualmente podemos reconstruir una vida sin nuestros seres queridos.

Puede continuar permeando mucho después de que nuestro ser querido haya fallecido, pero, con tiempo, fuerza, consuelo y compasión, podemos superar esa pérdida, eventualmente encontrar aceptación y finalmente encontrar esperanza. Esperanza para el futuro.

Cómo cuidarse durante el duelo

Si está luchando con el duelo, es importante que se cuide más. La curación lleva tiempo, requiere paciencia. No hay una línea de tiempo para el duelo. El duelo no es una emoción, es una experiencia, un proceso. No compares tu dolor con los que te rodean; la experiencia de cada persona es diferente. Puede ser un asunto muy privado, un viaje solitario. Sin embargo, recuerda que no estás solo.

Aquí hay algunos factores de protección para ayudarlo a lo largo de este viaje:

Tómese su tiempo y cuidado

No trate de hacer todo a la vez. Establezca objetivos pequeños que pueda alcanzar fácilmente. Construye sobre eso.

Buscar y aceptar apoyo

Habla de tus sentimientos con amigos o familiares. No puedes recorrer este camino solo. Necesitas el apoyo y el cuidado de los demás. Si los amigos o la familia no están disponibles, busque apoyo profesional.

pasar tiempo con la gente

El duelo puede ser tan intenso que solo desee retirarse o aislarse. Tómate un tiempo para ti, eso sí, sin embargo, apóyate en los que te rodean. Involúcrese en algo: sea voluntario o establezca un proyecto. Involucrarse en el trabajo o en alguna otra actividad que disfrute puede mantenerlo enfocado y ofrecer una distracción bienvenida de su dolor. Si esa actividad es especialmente significativa o útil para los demás, es posible que también levante el ánimo y fortalezca su sentido de propósito.

Implorar cambios en el estilo de vida

Greif puede, a veces, sentir que estamos fuera de control. Recupere su control donde pueda. Come bien, haz ejercicio suave, medita y tómate un tiempo para el cuidado personal. Hacer cambios saludables también mejorará enormemente su bienestar en este momento difícil.

Ir a tu ritmo

El duelo es agotador. Se necesita mucha energía para sentir tan intensamente tan a menudo. Permítase suficiente tiempo para realizar las tareas cotidianas y no se sobrecargue. Descansa cuando lo necesites y ofrécete un poco de bondad, permitiéndote gracia.

Es importante escuchar a tu cuerpo, preguntándote qué necesitas ese día. Cada día variará. Trátese bien y haga lo que sea necesario para manejar ese día. Mantener la fe. Aflija a su corazón, permita que cada sentimiento aflore, escuche las canciones, mire las películas, abrácelo cuando esté presente y disfrute de la paz cuando no lo esté. El llanto es terapéutico, permítete caer en él cuando sea necesario. Esto le dará la fuerza para salir de ella cuando sea necesario.

Recuerde, la intensidad del duelo no dura para siempre. El amor que tienes por tu ser querido lo hará. Aferrarse al dolor no es aferrarse al amor: ¡la culpa de los sobrevivientes es una cosa! Eventualmente, aprenderá a vivir en torno al duelo, influenciado por el legado y el amor de su amado.

Esperar.

Si siente que no puede sobrellevar la situación y los sentimientos persisten, comuníquese con su médico de cabecera, un profesional médico, un consejero o busque el apoyo de un grupo local de apoyo al duelo.

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