Cómo ayudar a los niños preadolescentes y adolescentes a entender el mundo e…

Ahora podemos ver y escuchar noticias continuamente a medida que suceden en todo el mundo, al igual que nuestros hijos. Entonces, ¿cómo puedes hablarles sobre los problemas (a menudo angustiosos) que afectan el mundo que los rodea?

Conflicto, cambio climático y COVID: el mundo puede parecer un lugar triste y angustioso a los ojos de las redes sociales. Esto es agotador y agobiante para los adultos, y más para los niños y jóvenes. ¿Cómo puede ayudar a sus hijos preadolescentes y adolescentes a involucrarse con las noticias que ven y escuchan de una manera significativa?

Los niños necesitan experimentar una vida sin preocupaciones pero con equilibrio y conciencia de que suceden cosas desagradables. El sol no brilla todos los días, pero las malas noticias constantes pueden desencadenar nuestra respuesta de ansiedad de huir, asustarnos o congelarnos. Esto puede hacer que los niños y los jóvenes sientan que tienen que estar constantemente en guardia y preparados para que suceda lo peor y que el mundo no sea seguro.

¿Cuál es la influencia más significativa en la forma en que los niños reaccionan a las malas noticias?

Sí, así es como sus padres, cuidadores y tutores reaccionan ante la noticia. La forma en que respondes puede tener un gran impacto en sus ansiedades. Sea consciente cuando hable con otras personas, cuando tenga la radio encendida y lo que esté viendo y leyendo. ¡Tus hijos te están observando y escuchando más de lo que crees!

  • En primer lugar, considere cómo se siente. ¿Cómo es tu estado de ánimo con respecto a lo que está pasando? Si te sientes particularmente estresado o ansioso, puedes dejar de hablar hasta que hayas tenido la oportunidad de dar un paso atrás. Date tiempo para pensar y procesar lo que acabas de ver o escuchar.
  • ¿Es esta una noticia que necesitan saber y entender? Ciertamente no necesitan (ninguno de nosotros) un flujo constante de información.
  • Escuche lo que están preguntando y responda en consecuencia. No les des más información de la que te piden.
  • Si no sabe la respuesta, dígales que no la sabe. Podrían averiguarlo juntos a través de fuentes de noticias confiables o hacerles saber que lo averiguarán y les dirán más tarde.

Nosotros, los humanos, estamos programados para tener un sesgo negativo – una tendencia a registrar y detenerse en la información negativa sobre la positiva. Los adolescentes son particularmente propensos a esto, lo que lleva a su inclinación a ‘pergamino fatal’. Pueden ser consumidos y absortos viendo lo peor que sucede, casi quedando atrapados en un bucle de sesgo negativo.

Es probable que los más sensibles de ellos reconozcan la injusticia y el dolor. Esta sensibilidad es un don pero también un arma de doble filo. Si bien les ayuda a ser más compasivos, empáticos y comprensivos, al mismo tiempo puede ser una carga importante. Ayúdalos a través de la experiencia de este sentimiento.

Establezca un equilibrio entre ser lo suficientemente sensible para preocuparse y ser lo suficientemente fuerte como para saber que todos esos miedos y emociones no lo destruirán, sino que, en última instancia, lo ayudarán a crecer como persona.

Los niños y los jóvenes necesitan aprender a manejar las cosas malas de la vida, con nuestro apoyo y recordando que ellos (y nosotros) no lo haremos a la perfección. No se trata de agobiar a los jóvenes, sino de reconocer que hay desafíos en el mundo a los que debemos ser capaces de adaptarnos. Es posible buscar sentido, propósito y esperanza.

Podemos ayudarlos a ver y comprender cómo es el mundo (de una manera apropiada para su edad) sin dejar que los derrote. Ayúdelos a reconocer el dolor de la situación, luego a adaptarse a ella y superarla juntos.

  • Ayúdelos a desconectarse de los dispositivos y del ciclo de noticias y sáquelos a la naturaleza: esto les hace mucho bien a ellos (¡y a nosotros!).
  • Podrían decidir ver las noticias juntos para que puedan discutir lo que está sucediendo y dar alguna orientación.
  • Sea honesto: si le preguntan qué está pasando, déle una respuesta apropiada para su edad y, si no sabe qué es, también puede decírselo y tal vez averiguarlo juntos.
  • Recuerde, ¡también hay buenas noticias!

Necesitamos estar en el presente, no para ignorar o alejar los sentimientos difíciles, sino para recargarnos. Hay cosas que podemos hacer juntos aquí y ahora que marcarán una diferencia en cómo nos sentimos.

Tenga en cuenta que todos estamos juntos en esto y todos estamos haciendo lo mejor que podemos. Si hay algo que hemos aprendido en los últimos años es que cuando nos acercamos y mostramos compasión, podemos marcar la diferencia.

Recordar:

  • Las cosas no siempre salen según lo planeado y siempre habrá momentos difíciles para que nuestros hijos se adapten. Necesitamos enseñarles a apreciar los altibajos de la vida y prepararlos para los bajos.
  • Las noticias y los medios están disponibles todo el tiempo; pregúntese si su hijo necesita estar expuesto a ellos, entiéndalo. Si es así, hágalo de una manera apropiada para su edad.
  • Los adolescentes pueden ser especialmente sensibles a malas noticias en los medios. Trabaje con ellos para obtener una imagen realista de lo que está sucediendo en el mundo.
  • La vida es impredecible: aparecerán desafíos en los que podemos influir y cambiar, pero hay algunas cosas sobre las que no tenemos influencia y no podemos cambiar.
  • La gratitud y la amabilidad ayudan a generar optimismo en nosotros y en nuestros hijos. Recuérdeles que hay muchas buenas noticias, ¡así que búsquelas y luego compártalas!

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