3 cosas que no debes hacer cuando experimentas ansiedad

La mayoría de las personas experimentan ansiedad de vez en cuando. Especialmente cuando tienes algo importante en el futuro. Por ejemplo, ir a hacer una presentación, ir a una reunión social o ir a una entrevista de trabajo.

La ansiedad es una respuesta emocional completamente normal. A diferencia de miedo, que es nuestra reacción ante un peligro real y actual, la ansiedad es nuestra respuesta ante una amenaza anticipada o desconocida. La ansiedad es el sistema de alerta de nuestro cuerpo ante un miedo potencial a algo que podría pasar. Hace siglos, cuando había más riesgos potenciales para nuestra supervivencia, tener un sistema de alerta ante amenazas potenciales podía ser una ventaja evolutiva.

En el mundo de hoy, no hay muchas amenazas inmediatas, sin embargo, aún podemos retener una reacción exagerada a esta respuesta de miedo evolutiva.

¿Cuándo puede la ansiedad convertirse en un problema?

La ansiedad se convierte en un problema cuando:

  • es excepcionalmente fuerte o dura mucho tiempo
  • experimentamos dificultades para funcionar en la vida diaria y las cosas que disfrutamos
  • evitamos situaciones que nos hacen sentir ansiosos

Con la ansiedad, tu cerebro básicamente ha aprendido que ciertas cosas que no son realmente peligrosas son una amenaza. Puede aprender esto en cualquier momento de su vida, a menudo durante la infancia. Por ejemplo, si te paraste frente a tu clase en la escuela para hacer una presentación y otros niños se rieron de ti, tu cerebro podría aprender que hay peligro en hablar frente a las personas. Como resultado, en cualquier momento en el futuro, cuando necesite hacer una presentación, puede experimentar ansiedad.

Siendo las criaturas ‘solucionadoras de problemas’ que somos, tratamos de encontrar soluciones ‘racionales’. Por ejemplo, evitar hacer presentaciones en el futuro e incluso dar razones que suenen ‘lógicas’ para evitarlas. Como “Siempre puedo encontrar un trabajo en el que no necesito hablar delante de otras personas”. Sin embargo, como resultado, a menudo nos abstenemos de lograr una vida de valor real como resultado de esta forma de pensar.

De hecho, cuando evitamos situaciones aumentamos nuestra ansiedad. Al evitar, le estamos diciendo a nuestro cerebro que realmente debe haber peligro en esa situación y, como resultado, reforzamos la respuesta ansiosa. Esta respuesta se fortalece e incluso puede generalizarse a otras situaciones. Entonces, lo que comenzó como ansiedad por hablar en público podría convertirse en ansiedad por hablar con cualquier persona en cualquier momento.

Cómo manejar la ansiedad

Para manejar nuestra ansiedad de manera efectiva, debemos enseñarle a nuestro cerebro que realmente no hay peligro en las situaciones por las que podemos sentirnos ansiosos. Y una de las formas más efectivas de hacerlo es aprender a sentarnos con la respuesta ansiosa en las situaciones que es posible que hayamos estado evitando. Se sentirá incómodo, pero no hay peligro. Se trata de enseñarle a tu cerebro que acaba de cometer un error. Tu cerebro cree que ha estado tratando de protegerte, sin embargo, no hay peligro.

Esto puede hacer que el proceso parezca simple, sin embargo, en realidad, no es fácil de hacer cuando sufres de ansiedad. Es por eso que generalmente es una buena idea trabajar con un consejero o psicoterapeuta que pueda apoyarlo durante el proceso.

Tres pasos importantes para ayudar en este proceso de reaprendizaje son:

  • No evites situaciones que te hagan sentir ansioso. Como se describió anteriormente, evitar situaciones en realidad refuerza la ansiedad.
  • No intente tranquilizarse a sí mismo ni que otras personas le aseguren que estará bien. Esto puede parecer contrario a la intuición, sin embargo, al decirte a ti mismo “no te preocupes, estará bien”, en realidad le estás diciendo a tu cerebro que existe una amenaza real y que necesitas algún tipo de garantía de que sobrevivirás.
  • No intentes relajarte en la situación que genera ansiedad. Necesitas aprender a ser capaz de sentarte con ansiedad para volver a entrenar la respuesta de tu cerebro. Al relajarte estás tratando de evitar los sentimientos de ansiedad. Nuevamente, le estás diciendo a tu cerebro que existe un peligro que debes manejar de alguna manera. Solo permitiéndote apoyarte en los sentimientos realmente volverás a entrenar tu cerebro.

La ‘Prevención de exposición y respuesta’ y la Terapia de ‘Aceptación y compromiso’ son dos enfoques efectivos para ayudarlo a aprender a tener una forma diferente de relacionarse con la ansiedad y poder vivir la vida que desea sin ser frenado por la ansiedad.

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